Existen muchos lugares en el mundo que le dan la misma importancia a la vida y a la muerte. Uno de ellos es Tana Toraja, una región montañosa de Indonesia donde los ceremonias fúnebres no se limitan únicamente a la sepultura de sus seres queridos, sino que también incluyen ritos de preparación y mantención  de los restos mortales de quienes han partido, que pueden llegar a durar años.

En el sur de  Indonesia, el funeral es el ritual más importante del ciclo de vida de una persona. Las ceremonias fúnebres se celebran con una   matanza masiva de búfalos, hasta que esto ocurre, los restos de las personas que ya han partido, se cuidan en las casas, muchas veces, por años.

Los fallecidos, para esta cultura, son considerados como enfermos hasta que se realiza el ritual ya mencionado. Esto se debe a que las personas creen que el alma de quien ha partido se mantiene en casa luego de su muerte y es a través de esta ceremonia, que sus espíritus pueden ser liberados. Hasta que llegue ese momento, los familiares y cercanos acuden a visitar a sus muertos para conversar con ellos, cuidarlos y llevarles comida.

Frente a la negación y miedo a la muerte que tenemos en la cultura occidental, en esta región de Indonesia, este suceso se vive con naturalidad.

La preparación para el camino

La celebración, denominada tomate, consiste en sacrificar búfalos. Según la tradición toraja, los animales degollados ayudan al difunto a ganar el paraíso. El número de sacrificios dependerá del status. Desde tres (para los menos pudientes) hasta más de 24 búfalos podrían llegar a ser sacrificados dependiendo de quién muere.

Mientras se desarrolla el rito ceremonial, se canta, se reza y se come en abundancia. Los hombres cocinan la carne en una gran olla para posteriormente ser servida por las mujeres, con una porción de arroz dentro una hoja de plátano.

Los habitantes del lugar, explican que un funeral es más costoso que un matrimonio. Un búfalo en esta localidad, puede costar desde 1 millón ochocientos mil pesos hasta 50 millones de pesos chilenos, dependiendo de la raza del animal. En muchas ocasiones los familiares no tienen la oportunidad de financiar esta ceremonia, razón por la cual mantienen a sus fallecidos en sus casas, incluso por años.

Los ritos funerarios de los bebés: la vida después de la vida

Una curioso y llamativo rito se lleva a cabo en Tana Toraja cuando fallece un niño. Cerca del camino, en un imponente bosque de bambúes, descansan los cuerpos de decenas de bebés. Las tumbas son excavadas en el tronco de los árboles para posteriormente ser recubiertas por hojas de palma. Según creen los que llevan a cabo esta práctica, al enterrar de pie a un niño que murió sin haberle salido los dientes, seguirá creciendo con el árbol. Una suerte de vida después de la vida.

 

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